Nuestro primer sentimiento al llegar a Alcúdia, Mallorca, fue una mezcla de adrenalina con susto. Y es que alquilar un velero de 40 pies para quienes capitanearon hasta el momento un “pequeño” 22 pies y con algunos cruces a Colonia en su haber, puede sonar un poco a mucho. Pero por suerte Xisco, quién nos entregó la embarcación, con su aspecto y modo tan relajado, nos dejó muy tranquilos. Sacarlo del puerto sin complicaciones nos dió una sensación de seguridad que iría incrementando en los próximos días, sin que por ello no aparecieran varios problemas como les contaremos mas adelante.
El Barco

Bavaria Cruiser 40 es como estaba publicado en la página de internet, y como lo menciona su nombre, es un velero 40 pies preparado para navegar con tranquilidad y en “familia”. No es muy veloz pero sí bastante estable. Escora poco (comparando con el 22 pies al que estábamos acostumbrados) y la velocidad máxima que alcanzamos fue de 7 nudos. Nada espectacular para una regata aunque también puede deberse a sus capitanes novatos de turno y al viento que nunca fue demasiado fuerte (salvo por las noches cuando intentamos dormir plácidamente en distintos fondeaderos). La embarcación es del año 2005, lo que se aprecia en algunos detalles de cosmética aunque el mantenimiento general es bastante bueno. Equipado con un propulsor de proa (permite el movimiento lateral de la proa) que nos ayudó a fondear mas de una vez. Para las maniobras de precisión en puerto es una gran ventaja.
El interior de nuestra “casa” flotante
Equipado para 6 personas cómodas, con 3 camarotes dobles, dos baños con ducha, cocina completa con horno y microondas, no dista mucho de un departamento (muy) chico en sus comodidades. Aunque el espacio es reducido, se compensa con la opción de moverse y cambiar la vista cuando uno quiera. Por las noches el movimiento del mar puede ser tanto la gloria como un pesar. Dependiendo de las condiciones climáticas y el lugar donde se fondee, las olas pueden llegar de frente, de lado o de todos lados alternandose, lo que en ocasiones puede tornarse molesto o arrullador dependiendo el caso. Experiencia y costumbre nos llevaron a mejorar los lugares de fondeo y ya en un par de días estábamos como peces en el agua con la “nueva” embarcación (y mejorando nuestras horas de sueño).
El itinerario
La idea original siempre fue salir de Alcúdia (al norte de Mallorca), cruzar a Menorca, dar la vuelta alrededor y volver a cruzar a Alcúdia para dejar el barco 7 días mas tarde. Pero lo que no teníamos decido hasta el último día era el sentido de la vuelta alrededor de Menorca. Esto se debió principalmente a que hasta último momento no íbamos a tener un pronóstico certero (o aproximado) de los días venideros. Sabíamos que la zona norte de Menorca es más vírgen y con calas rodeadas de paredes de roca, mientras que en la zona sur, las playas son más turísticas, con más arena y con menos profundidad.

El Cruce, primer fondeo afuera de Ciutadella
El cruce fue con marejada de olas grandes por lo que siendo el primer día decidimos hacerlo a motor. En esa primer travesía los mareos se hicieron presente pero sin mayores consecuencias. Al llegar a las afueras de Ciutadella fondeamos sin problemas y nos preparamos para nuestra primera noche flotando.
Sin dinghy, conociendo Ciutadella
El segundo día, después de desayunar pensamos en visitar Ciutadella (dado que estábamos muy cerca) y fue entonces cuando al preparar el dinghy para el desembarco notamos que el motor estaba roto. Clavado. Tanto que no se podía tirar del cordín de arranque. Siendo éste nuestro único medio de desembarco cómodo (en realidad podíamos remar pero no queríamos) nos dirigimos al puerto de Ciutadella con el barco para buscar a algún mecánico que pudiera solucionar este problema. Nada fácil de por sí por ser domingo. Por suerte, el responsable de puerto que estaba de guardia nos confió algunos números de teléfono de mecánicos locales. Luego de contactarnos con Jesús (el mecánico) y entregarle el motor, nos fuimos a recorrer la ciudad de Ciutadella. A las pocas horas ya estaba todo listo para seguir nuestro viaje alrededor de la isla.
Conociendo…
Cala Morell, Playa Des Bot, Cala Pregonda, donde vimos una tormenta acercándose con una intimidante tromba marina, Mercadal, Mahon, de donde nos fuimos ya de noche y navegamos hasta las 3 de la mañana. Puerto Fornells, Cala Escorxada, Platja de Binigaus, Cala Macarella, donde pudimos conocer nuestro futuro barco, el Lagoon 380 😉 que tuvimos la suerte de poder navegar y recorrer a fondo, debido al caradurismo de Chris de acercarse a pedirles si podiamos subir a bordo… 🙂
El cruce de vuelta fue tranquilo y placentero sin mayores contratiempos.
Y así terminaba nuestras divertidas vacaciones por Baleares.

Saludos!


